Ayer en Castellón la de San Quintín cayó.
Como parecía que el cielo se caería sobre nuestras cabezas me acordé de Asterix y Obelix y de lo bien que me lo pasaba de pequeño cuando no tenía que currar.
Sí, no había Ipad, y Steve Jobs era más pringado que ahora, pero las tormentas eran solo para el verano.